En 1962, durante su primera visita a Vietnam se había retrasado en Saigón dos días por problemas mecánicos. Pero en lugar de darse una vuelta por la ciudad del pecado, se unió a una operación del ARVN en el delta del Mekong. Su justificación era que -quería sentir una guerra de guerrillas en una población básicamente hostil-. Tras despedirse de Buchan, Badcoe volvió al cuartel general y empezó a estudiar los mensajes de radio. Se enteró rápidamente de que se estaba produciendo un combate a menos de 12 Km. de allí.
Agarró su equipo y revisó su fusil y munición. Saltó a su Jeep y recogió al sargento Alberto Alvarado, su ayudante y operador de radio, juntos se dirigieron a toda velocidad a la aldea de An Thuan.
Las balas rasgaban el aire alrededor suyo
Allí, encontraron al ARVN preparándose para un segundo ataque. Badcoe y Alvarado se unieron a los vehículos de caballería que iban en vanguardia y dirigieron la carga hacia las posiciones enemigas. Cuando llegaron a un cementerio, a 200 metros de las fuerzas comunistas, el fuego se intensificó. Más adelante el avance fue recibido con fuego de ametralladoras, fusiles, morteros y cañones sin retroceso.
Badcoe y Alvarado salieron de su vehículo y se colocaron delante de la infantería para dirigir el asalto. Pero el fuego era tan intenso que los soldados del ARVN se vieron obligados a retirarse. Sin desanimarse y con las balas rasgando el aire alrededor suyo Badcoe se desplazó a través de las filas de soldados que había hecho cuerpo a tierra, reuniéndolos para un nuevo asalto.
Después de la cortina de fuego de artillería, Badcoe dirigió otra carga, seguido de Alvarado. El terreno era llano y despejado. El fuego procedía de delante y de los flancos, pero Badcoe siguió avanzando dando ejemplo a la compañía que le seguía.
Allí les detuvo de nuevo una tormenta de fuego, pero Badcoe se negó a retroceder: había divisado un nido de ametralladoras enemigo y se dirigió directamente hacia él. En medio de aquel intenso y certero fuego, se puso a cubierto en el arrozal, que llegaba hasta las rodillas. De repente, Badcoe se levantó con una granada en la mano. Alvarado lo arrojó al suelo mientras las balas silbaban por encima de su cabeza.
Sin dejarse detener, Badcoe avanzó arrastrándose. Se levantó de nuevo y fue inmediatamente alcanzado por una ametralladora del Vietcong. Alvarado fue herido en una pierna en un vano intento por recuperar su cuerpo.
Quienes conocían a Badcoe no se extrañaron al enterarse de su muerte. Oficial de artillería, siempre había preferido la atrevida incursión tipo infantería a sentarse detrás de los cañones. Su ilimitado entusiasmo por la acción fue considerado con una cierta tolerancia.
En 1966, por ejemplo, a la semana de empezar su segundo periodo de servicio en Vietnam, Badcoe salió en una operación de limpieza con una compañía de la milicia regional, que cayó bajo el fuego de una casamata del VC. Tras un fracasado intento de silenciar al enemigo con fuego de fusiles y granadas, el jefe de la compañía pidió apoyo aéreo. Pero Badcoe respondió que no sería necesario contra cinco hombres en un refugio.
En su lugar cogió dos latas de de gasolina de su Jeep y se dirigió hacia la casamata, cuyos ocupantes concentraron su fuego sobre él. Tras acercarse por el lado ciego, Badcoe vació las latas sobre el búnker y prendió fuego a la gasolina con una granada de fósforo. Una vez la casamata silenciada, la compañía siguió avanzando.
La leyenda de Badcoe empezó a crecer rápidamente, pero no fue hasta 1967 cuando empezaron las hazañas que le llevaron a obtener la Cruz Victoria, concedida a titulo póstumo.
La calurosa tarde del 23 de febrero, Badcoe estaba con una compañía de los Ruff-Puff, asistido por el capitán James Custar de la infantería de marina norteamericana. Cruzaban un arrozal seco en busca de guerrilleros. El capitán Clement y el sargento George Thomas, del Ejército norteamericano dirigian otra sección a 500 m. de su flanco.
Badcoe y Custar oyeron fuego de fusilería, por la radio les llegó el mensaje de que Thomas tenía problemas y Clement había sido alcanzado. Lo siguiente que oyeron fue una ametralladora. Badcoe dejó a Custar con los Ruff-Puff y empezó a avanzar despacio en dirección a los disparos a través del arrozal, que era batido por el fuego.
Tras llegar a la sección cercada, Badcoe descubrió que Clemet había sido alcanzado cuando iba en ayuda de uno de sus hombres y que Thomas también lo había sido al intentar llegar hasta él. La sección se había retirado a una pequeña elevación, pero la creciente intensidad del fuego del VC sugería que el enemigo debía tener allí una compañía y que estaba a punto de atacar.
Badcoe reagrupo a su pequeña fuerza y la dirigió directamente hacía la posición enemiga. Esquivando el fuego automático, Badcoe cargó contra un emplazamiento de ametralladora con su fusil y mató a los servidores.
Mientras la sección recuperaba el animo y continuaba el ataque, Badcoe evitó el fuego de las armas portátiles para recuperar el cuerpo del Clement y rescatar al herido Thomas.
Dos semanas después, el cuartel general del distrito de Quang Dien fue atacado por dos batallones del Vietcong. Badcoe, que estaba en Hué, se dirigió al lugar de la acción. En el camino su Jeep se salió de la carretera, matando a su asistente, un capitán norteamericano. Badcoe dejó el vehículo y se subió al de un capitán Vietnamita que pasaba por allí.
En Quang Dien, Badcoe encontró el cuartel general rodeado por tres lados. Rápidamente formó a la compañía de socorro en tres secciones y la dirigió en una loca carrera a cielo abierto , en un terreno peinado por el fuego, hasta una posición que flanqueaba al enemigo. Desde allí Badcoe dirigió un feroz asalto contra el cuerpo principal de las tropas enemigas y obligó al VC a retirarse.
Por esas dos acciones y su mortal ataque contra el nido de ametralladoras en An Thuan se le concedió la Cruz Victoria. Su homenaje póstumo en Hué fue el más largo de cualquier soldado aliado. El coronel Arch Hamblen Jr. Viceasesor del I Cuerpo, dijo de él: Era valiente hasta un grado infinito, casi diría que temerario.
La primera misión abordada por la fuerza australiana, un grupo de dos (y posteriormente tres) batallones, fue dominar la llanura central. Esto se consiguió ocupando una prominente colina conocida como Nui Dat, cerca de Binh Ba, en medio de la provincia y construyendo una base de tiro para obuses norteamericanos de 203 mm. y australianos de 105 mm. Su alcance protegía a la infantería que patrullaba hasta 15.000 m. (más allá de lo cual operaba el SAS australiano), y fue durante esta fase de la campaña cuando tuvo lugar una de las pocas batallas campales. El 18 de agosto de 1966 la compañía D del 6º Regimiento Real australiano contactó con elementos del 275º Regimiento del VC en Long Tan, infligiéndole numerosas bajas.
El éxito de Long tan permitió a los australianos concentrarse en operaciones antiguerrilla dentro de la zona batida por la artillería. Muchas de las técnicas específicas -el resentamiento de aldeanos en zonas de seguridad, acciones cívicas y la creación de fuerzas locales leales a Saigón- se basaron en las llevadas a cabo por tropas de la Commonwealth en Malasia entre 1948 y 1960, y debía servir para aislar a los insurgentes de su apoyo local. Se cometieron algunos errores -por ejemplo, la construcción de una barrera de minas al sur de Dat Do permitió al VC conseguir explosivos para uso propio- y nunca hubo suficientes soldados australianos para dominar toda la provincia y proteger a la población a un tiempo. Cuando los australianos se retiraron a finales de 1971. el Vietcong recuperó rápidamente la iniciativa.
El número de asesores siguió creciendo incesantemente y en 1965 había 1.400 soldados implicados en el conflicto. A su llegada a Vietnam, este contingente fue recibido nada menos que por el propio general Westmoreland. Esta fuerza no paró de aumentar en número hasta diciembre de 1967.
Las fuerzas de tierra se encargaron principalmente de operaciones rutinarias de búsqueda y destrucción en la provincia de Phuoc Tuy, al sudeste de Saigón. Debido a ello participaron en pocas operaciones a gran escala hasta 1968, en que las fuerzas australianas ayudaron a defender las bases de Binh Hoa y Long Binh.
A nivel individual hubo numerosos ejemplos de valentía, concediéndose cuatro Cruces Victoria y otras 50 medallas.
Sin embargo, al volver a Australia, la guerra era entre el público menos popular aún que en Estados Unidos. Provocó protestas, controversias y debates, cuyos efectos fueron superiores a la participación real australiana.