Relatos de la guerra de Vietnam

Novatos

El mero hecho de ser un novato ya era un problema. El Vietcong no era demasiado proclive a los favoritismos, y podías apostar cuanto quisieras a que tus compañeros de sección tampoco lo eran

En algún momento de nuestras vidas todo somos novatos. Ya sea en el trabajo, en la escuela o en una unidad militar, todos tuvimos que aprender a encajar, conocer el negocio y también a las personas que ya estaban en él, además de saber llevarse bien con todas. Normalmente (a menos que se sea un completo imbécil), los colegas intentarán ayudarlo a uno a encajar, a encontrar su sitio. Pero no en Vietnam. Ni por asomo.

Novato

Nunca he sido capaz de precisar realmente porqué un soldado nuevo en una unidad de combate en Vietnam no era tratado como una persona, si no como un paria al que se evitaba y se despreciaba; casi se le vilipendiaba hasta que terminaba de cruzar esa mágica en invisible línea de respetabilidad. No creo que haya muchas otras guerras o conflictos donde haya sucedido algo parecido.

Incluso tenían nostalgia
Había algunas razones obvias, por supuesto. La carne fresca, o si se prefiere los Fucking New Guys (FNG o jodidos novatos), constituía una seria responsabilidad para un grupo bien compenetrado de curtidos soldados de la jungla. Hablaban demasiado alto y hacían demasiado ruido mientras se movían, no sabían qué equipo llevarse a la selva, ni siquiera como ponérselo correctamente, no podían responder a las órdenes básicas del combate, disparaban demasiada munición y solían agotarse hasta en las más fáciles marchas de 10 km. Por Cristo, incluso sentían nostalgia. Eran tan inútiles como un solárium en el desierto, o así lo creían los más veteranos. Pero había otros motivos para este tipo de trato. No eran muy claros y dudo que se los considerase conscientemente, pero estos motivos convertían a la mayoría de los infantes en Vietnam en anti-FNG.

Después de todo, los FNG eran un factor desconocido. Por otra parte, en los veteranos se podía leer como en un libro abierto. Todos sabían lo que uno era capaz (o incapaz) de hacer durante una patrulla en combate. Las responsabilidades se consideraban y se tenían en cuenta. Del material se sacaba el máximo partido. El arqueo de una ceja o el movimiento de un dedo podía proporcionar una gran información referente a las posiciones enemigas o zonas peligrosas. Una media sonrisa o un movimiento de la cabeza podía resumir fácilmente los sentimientos de un hombre respecto a una futura operación o a las últimas 24 horas.

La sección era una familia en el más estricto sentido de la palabra. Sus relaciones eran más estrechas que las de sangre, los hombres peleaban como gatos salvajes enloquecidos entre ellos cuando era el momento adecuado, pero desafiaban al mundo entero cuando uno de los suyos se veía amenazado. Un pobre novato no tenía ni una maldita oportunidad de encajar en este grupo, al menos hasta que se convertía en parte de él.

Novato afectado por -Pie de Trinchera- Y había otras razones por las que el FNG estaba destinado a convertirse en la peste de la sección a su llegada. Representaba demasiadas cosas en las que los soldados del frente - inmersos en una viciosa guerra de pequeñas unidades al otro lado del mundo - no querían pensar. Un FNG venía directamente del País del Gran Economato. La semana anterior había estado pasándolo en grande, comiendo helados y ligando con aquellas preciosas mujeres norteamericanas, altas y de ojos redondos, paseando en coche por el barrio con la radio a todo volumen. Los veteranos se resentían de esto porque era el FNG y no ellos , quien tenía los lazos más recientes con El Mundo.

Cumplir con una leyenda
La vieja canción de marcha del Ejercito decía: "¿De qué sirve mirar atrás?, Jody tiene tu Cadillac; ¿de que sirve volver a casa?, Jody se ha largado con tu chica". Bueno para aquellos soldados que llevaban recorriendo la selva seis o diez meses, los FNG eran siempre los Jody de la canción.

Por si fuera poco, el novato - aunque él no lo sabía - representaba otras cosas a ojos de la sección: el soldado típico y ellos mismos cuando eran FNG.

Por alguna razón las pequeñas unidades de combate en Vietnam siempre tendían a crear una leyenda en torno a alguien que había servido en el pasado. "Cristo, ¿te acuerdas del viejo Skate? Ese tío era el mejor verdugo de caras amarillas, guía, tirador, cocinero, jugador de cartas, "rata de túnel", explorador, bebedor de cerveza (etcétera) que hemos visto". Da igual que Skate se hubiese ido la semana pasada o el año pasado; el pobre FNG tenía que ocupar su puesto… al menos a ojos de la sección. Él era el único que no sabía nada de ello. Si el viejo Skate había sido un genial tirador de M60 entonces más le valía al FNG serlo también si quería ser aceptado… y seguramente el FNG lo quería más que nadie durante los primeros días. Hasta que conseguía hacerse un hombre de algún modo, no tenía más remedio que rellenar el hueco (verídico o no) dejado por algún fantasma del pasado.
br> Y también estaba el síndrome del. "Yo pasé por eso, así que ahora te toca a ti". Cada miembro de la sección había sido un novato alguna vez y recordaba, normalmente con dolor, de qué iba la cosa.

Es una aberración de la psicología militar del combate que cuando experimentamos algo doloroso o desagradable, queremos que otros sufran el mismo trauma. ¿Sadismo? Puedes apostar por ello. Y en Vietnam el sadismo -ya fuese psíquico, mental o emocional - era la norma más que la excepción. Igual que a un escolar nuevo en una clase de último curso, aquel pobre desgraciado tenía que tragarse los abusos y tormentos que él, cuando fuese un bisabuelo, administraría a los novatos. Sí, es infantil, sobre todo para unos hombres curtidos en una zona de combate. Pero así era la vida allí.

Estaba nervioso y atemorizado
Yo era un sargento de sección que actuaba como jefe de pelotón por aquel entonces y nos metimos en medio de un enorme jaleo de pequeñas unidades que intentaban localizar a Charlie para obligarle a combatir, para poder sacarle la mierda a base de artillería y poder aéreo. Realmente nunca lo habíamos hecho de ese modo, pero sí habíamos dado cuenta ya de algunos caras amarillas… y habíamos perdido a alguno de nuestros mejores hombres al hacerlo. Mi Compañía recibió cuatro o cinco reemplazos para rellenar los huecos. Dos de ellos eran viejas ratas de selva y otros dos eran FNG recién llegados de Estados Unidos. Me tocó uno de estos a mi sección. Recuerdo que le apodamos inmediatamente Pot (tarro) porque era un tío bajito y su tarro de acero (el casco) parecía el doble de grande.

Habían llegado el el pájaro una tarde y yo recogí a Pot en el puesto de mando de la Compañía. Durante el camino de vuelta a nuestra parte del perímetro, le instruí sobre lo que estaba sucediendo aquella noche, le dije que lo quería fuera a la mañana siguiente y después lo dejé en manos de uno de mis cabos del pelotón. Tenía asuntos más importantes de los que cuidar.

Después, aquella noche, hice unas silenciosas rondas por el perímetro, revisando las guardias. Al FNG Pot, le había tocado el turno de las 2.30 a las 3.30. Era el peor de todos, porque depués tendría poco tiempo para dormir antes de diana. "¿Va todo bien?", susurré. Estaba nervioso y atemorizado, lo cual era comprensible. "No se que hacer, sargento", respondía igual que un niño perdido en un país extranjero y en una guerra extraña. "Mantén los ojos abiertos, no dispares a nada y despierta a alguien si hay algo que te preocupa realmente", le dije. Yo estaba más interesado en que se mantuviese despierto y tener seguro el perímetro que en apaciguar sus temores…

Mordido por una serpiente
Mi Compañía salió para una batida justo después del amanecer y no tuve ocasión de hablar con Pot. Sobre las 10.00 me enteré de que un hombre había caído. "Mordedura de serpiente, sargento. En el cuello. Es mejor evacuarlo en helicóptero o la palmará". Era Pot, y me sentí extrañamente aliviado. No era nadie que conociese. O al menos que conociese de verdad.

Lo sacamos de allí en un pájaro, en el que el enfermero lo infló a drogas. Creo que nunca supe el verdadero nombre de aquél niño; nunca volvió y nunca averigüé lo que fue de él. Al fin y al cabo sólo era otro FNG.