Relatos de la guerra de Vietnam

Desaparecidos

La operación "Homecoming" supuso la repatriación de los prisioneros de guerra. Pero, ¿quedan todavía norteamericanos cautivos en el sudeste asiático?

Treinta años después de la firma de los Acuerdos de Paz de París, miembros de la Liga Nacional de Familiares de Prisioneros y Desaparecidos en el Sudeste asiático piensan que aún hay cautivos en Vietnam, Kampuchea (Camboya) y Laos. Aunque la historia está llena de informes conflictivos y numerosas pruebas poco sólidas, muchos norteamericanos creen que su gobierno no ha conseguido salir bien librado de este asunto tan candente.

A finales de Marzo de 1973 concluyó la operación "Homecoming" y más de 591 prisioneros estadounidenses habían vuelto de Vietnam. Sólo nueve regresaron de Laos, hombres que habían sido capturados por el EVN en ese país y después pasaron a Hanoi.

Mientras los soldados ponían el pie en suelo americano, la televisión enviaba por satélite las felices imágenes a las pantallas de todo el país. Ahora, por fin, podía afirmarse con seguridad que la guerra había terminado.

El presidente Nixon declaró que habían vuelto todos los prisioneros de guerra y se prestó poca atención a los 2.500 hombres a los que se declaró desaparecidos en acción. Sólo los amigos y familiares de quienes no habían vuelto a casa parecían interesarse. Cuando la administración Nixon empezó a hundirse en el pantano del Watergate, los desaparecidos fueron olvidados. Los servicios secretos - la CIA, la Agencia de Información de la Defensa (DIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) - se quedaron tranquilos. Pero la NSA, responsable de controlar el tráfico radiofónico enemigo durante toda la guerra, era perfectamente consciente de que casi 300 hombres de su lista de pilotos "capturados vivos" no habían sido repatriados. El general Eugene Tighe, director de la DIS, manifestó que la cifra de los que podían haber vuelto pero no lo hicieron era de 400 a 500.

Hoy (julio de 2003), 1.874 hombres - o lo que quede de ellos - no habían vuelto del sudeste asiático, la mayoría pertenece a la Fuerza Aérea, seguidos por los del Ejército, la Armada, la Infantería de Marina y los civiles. Más de la mitad se cree que han muerto en acción y sus restos nunca han sido recuperados, el resto está clasificado como Prisioneros de Guerra (POW) o Desaparecidos en Acción (MIA). El total incluye 377 hombres desaparecidos en Laos y 55 en Camboya. La gente cree que algunos de ellos siguen vivos, todavía cautivos después de 30 años.

Buscando a los POW
A medida que la guerra adquiría mayores dimensiones, un creciente número de militares norteamericanos quedaban separados de sus unidades en combates en la jungla o bien saltaban de sus aviones en territorio enemigo. Era tarea de los servicios secretos recoger información sobre el destino de estos POW-MIA, obtenidos de documentos capturados, prisioneros enemigos o informaciones de refugiados. Junto a los informes de sus propios agentes, la escucha del tráfico de radio y las fotografías tomadas por aviones espías y satélites, se localizó la mayoría de los campos de prisioneros. Fue entonces cuando, mediante todos estos datos de información, empezó a elaborarse una lista de hombres presuntamente hechos prisioneros.

Un informe de la CIA de noviembre de 1970, elaborado mediante "información confirmada", daba una lista de lugares en Laos dónde se retenía a los prisioneros. Entre ellos estaban Ban Na, Kay Neua, Khamkouane y Hang Long. Las fotografías aéreas eran la prueba. Pero en 1973, cuando se pidió a Hanoi la devolución de los prisioneros retenidos en Laos, la respuesta fue "Vayan a hablar con el Pathet Lao". Por entonces Estados Unidos no había reconocido al Pathet Lao y, hasta la fecha ni un solo POW, aparte de los nueve capturados por los nordvietnamitas y enviados a Hanoi, ha sido repatriado por Laos.

Las pruebas "parecen" sugerir que aún hay militares norteamericanos -vivos o muertos - en Laos. Pero quedan algunas dudas. Cuando la CIA publicó su informe en 1970, ésta gobernaba prácticamente la guerra en Laos y muy bien pudo exagerar los datos sobre campamentos de prisioneros en un intento de justificar la presencia estadounidense en la zona, fuera de las fronteras de Vietnam del Sur. La verdad del asunto está sumida en el misterio.

La mayoría de los pilotos derribados los fueron sobre Vietnam del Norte. Suponiendo que sobreviviesen al lanzamiento y descenso y no fueran muertos por la milicia, estarían en manos de las autoridades comunistas. La mayoría pasó por el sistema de prisioneros y fue devuelto a los Estados Unidos en 1973 - menos los muertos por tortura o inadecuados cuidados médicos- . Muchos sin embargo, fueron capturados vivos, pero no fueron devueltos una vez finalizada la guerra.

Se ha especulado sobre que algunos "marcharon a Moscú": fueron pasados a los soviéticos, quienes aprovechaban la oportunidad de "instruirse" con sus conocimientos especializados. Esta teoría no es del todo inverosímil. Entre los pilotos y aviadores que llegaron a suelo enemigo había expertos en guerra electrónica, oficiales de sistemas de armas y operadores de tecnología punta, como la empleada en los cañoneros AC-130 Spectre o los supresores de defensas F-105 Wild Weasel. Cualquiera con conocimientos sobre las nuevas "bombas inteligentes" habría constituido una interesante presa para las tropas enemigas, como las tripulaciones de los nuevos bombarderos de geometría alar variable F-111. Hay muchísimas posibilidades de que los soviéticos aprovecharan la oportunidad de interrogar a estos hombres.

Seguro Vietnamita
Algunos de los pilotos poseían otros conocimientos especializados que habrían sido de interés para los soviéticos. El teniente coronel Iceal Hambleton era un navegante de 53 años a bordo de un EB-66 de contramedidas electrónicas que fue derribado al sur de la ZDM, durante la invasión de pascua de 1972. Hambleton había sido vicecomandante de operaciones en un ala de misiles del Mando Aéreo Estratégico antes de ser destinado a tareas de vuelo y había tenido contacto con planes de guerra de alto secreto.

Este oficial era tan importante para el Alto Mando estadounidense que la operación de 11 días para rescatarle, antes de que cayese en manos enemigas, fue la mayor misión de búsqueda y salvamento organizada durante la guerra.

Otro factor que se debe considerar durante un análisis del problema de los POW-MIA es el del dinero. El presidente Nixon había informado a los nordvietnamitas de que se les proporcionaría ayuda y reparaciones por valor de tres mil millones de dólares. Pero el congreso cortó el suministro, Nixon dimitió por el escándalo Watergate y el dinero nunca fue pagado. Hay algunos que ven en esto una posible explicación de por qué la Republica Socialista de Vietnam retiene a algunos prisioneros como póliza de seguro ante un destino incierto. La liga de los POW-MIA cita la experiencia de los franceses tras su retirada de indochina como un ejemplo: durante más de 30 años el gobierno francés pagó millones de dólares cada año a cambio de prisioneros, vivos o muertos.

¿Soldados olvidados?
En los ocho años inmediatamente posteriores a la Operación "Homecoming", las administraciones de Nixon, Ford y Carter prestaron poca atención a los informes de norteamericanos vivos retenidos todavía en el sudeste asiático. Hubo sesenta y siete testimonios entre 1973 y 1979. No obstante, quedan dudas sobre la autenticidad de los mismos. La estancia de franceses y estadounidenses en el sudeste asiático ha dejado cientos de mujeres y hombres con rasgos caucasianos en Laos, Camboya, y Vietnam, y puede haber una relación entre los testimonios sobre prisioneros vivos y estos descendientes de uniones mixtas.

Aún así, la Liga Nacional de Familiares de POW-MIA siguió recorriendo los pasillos de las sucesivas administraciones para conseguir una mayor relación posible de norteamericanos todavía en la lista de desaparecidos. Se enviaron algunos restos a Estados Unidos hasta 1980, mientras la administración Reagan aceleró las negociaciones con vistas a conseguir una relación completa, Hanoi respondió enviando un mayor número de restos a Estados Unidos. Ningún POW ha aparecido, sin embargo, con la excepción de un Marine que volvió a casa en 1979. Aunque se le sometió a consejo de guerra acusado colaborar con el enemigo, declaró que había visto grupos de POW norteamericanos en Vietnam del Norte entre 1973 y 1979.

Desde la caída de Vietnam del Sur, Laos y Camboya han aparecido abundantes informaciones en forma de testimonios de refugiados. La gente de los botes Vietnamitas y los que llegaban a pie hasta Tailandia, han suministrado casi 1.000 testimonios de primera manos sobre norteamericanos vivos.

Interés norteamericano
Tanto el presidente Reagan con el presidente Bush (padre) mostraron interés por resolver este asunto: "Si podemos conseguir pruebas sólidas de que hay aún norteamericanos retenidos en prisiones vietnamitas, haremos todo lo necesario para sacarlos de ellas".

Sin embargo, tales pruebas han eludido a la Liga POW-MIA.

Aunque esta organización ha desmentido la posibilidad de que existiera una conspiración a alto nivel en Estados Unidos, hay quienes acusan al gobierno de retener e incluso falsificar información sobre prisioneros vivos. Realmente, gran parte del rompecabezas POW-MIA tiende a conceder cierta razón a esta teoría.

Durante los años de la era Reagan, con el aumento del número de restos devueltos, surgió una historia de total incompetencia - o intriga - . Al principio las afligidas familias aceptaron los restos de sus seres queridos de buena fe y los enterraron con honores militares. Algunos, sin embargo, tuvieron sus dudas. Cuando se exhumaron algunos restos para una segunda investigación, los parientes descubrieron con gran estupor que, lejos de contener esqueletos completos, los ataúdes sólo contenían un poco más que un puñado de trozos de huesos, y empezaron a dudad que incluso ésos no pertenecieran a sus familiares.

Prueba Forense
Uno de los eminentes antropólogos llamado por algunos de los familiares fue el profesor Michael Charney, director del Laboratorio Científico Forense de la Universidad del estado de Colorado. En 1986 Charney dijo a un Subcomité de los Servicios Armados que, de los 20 grupos de restos que había examinado, sólo dos podían ser identificados positivamente. En una ocasión, el CIL-HI había informado a una viuda que su marido había sido identificado por sus moldes dentales y un estudio de rayos X de su cráneo. Cuando los restos fueron posteriormente exhumados, el cráneo y los dientes no estaban. Todo el proceso de identificación había sido inventado.

O el CIL-HI había sido excesivamente celoso o había recibido presiones desde arriba para falsificar la información. Siguieron nuevas investigaciones. El capitán Thomas Hart había sido el piloto de un cañonero AC-130 derribado sobre Laos el 21 de diciembre de 1972. En febrero de 1985, un equipo de excavación conjunto laosiano-norteamericano examinó los restos carbonizados del avión y descubrió los cadáveres de los 13 tripulantes. Al menos eso es lo que el CIL-HI dijo a sus parientes, incluida Anne Hart.

En realidad, había 14 hombres en el cañonero cuando se estrelló. Charney mantuvo que sólo un grupo de restos podía ser positivamente identificado y que Anne Hart estaba ahora convencida de que alguien allá arriba estaba mintiendo. Su prueba era convincente. En julio de 1973, siete meses después del derribo del avión de Thomas Hart y cinco meses después de la firma de los acuerdos de paz, un avión espía norteamericano fotografió el mensaje "1973 TH" cortado en la hierba a 380 km. del lugar en que cayó el avión. Anne Hart sólo se enteró de esto en 1983, cuando un reportero le pasó una copia de la fotografía. Dos fuentes más han confirmado que se hallaron símbolos similares cerca del lugar del siniestro, junto a cinco paracaídas. Es difícil conciliar esta información con los hallazgos del CIL-HI.

La Cuestión sigue siendo ésta: ¿saben los gobiernos de Vietnam, Laos y Camboya algo más de lo que quieren admitir sobre el destino de los hombres desaparecidos?

Sin solución
Es difícil imaginar que las sucesivas administraciones estadounidenses hayan colaborado en una conspiración destinada a ocultar las informaciones referentes a los soldados norteamericanos desaparecidos en acción y a los prisioneros de guerra supuestamente aún vivos en el Sudeste asiático. Los Vietnamitas siempre han mantenido que si alguna vez ha habido POW vivos en el Sudeste asiático ha sido fuera de las áreas bajo su jurisdicción.

Estados Unidos ha mantenido reuniones a alto nivel con representantes de Hanoi y declara que se ha hecho y se hace lo humanamente posible por repatriar los restos de soldados norteamericanos: la política oficial del gobierno niega la posibilidad de que haya prisioneros vivos.

Ni los norteamericanos ni los vietnamitas tienen nada que ganar ocultándolo. Precisamente todo lo contrario. Pero sigue habiendo muchísimas contradicciones sin resolver. Quizás nunca se conozca la historia completa.